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Capitulo 1. Dolores

Amber sacudió la cabeza. De nada serviría seguir pensándolo. Ya estaba a los pies de la escalera. Había pasado horas delante del espejo preparándose para aquella fiesta. Había escogido con sumo cuidado el vestido, peinado lo mejor que pudo su larga cabellera, casi había conseguido dominar a la perfección sus rizos, tan solo unos cuantos se habían escapado de su agarre y ahora colgaban sobre sus espalda. Sí, se lo merecía, aunque solo fuera por las horas que había empleado en estar tan fantástica. Iba a subir y a entrar en el salón de baile. Sus pies se colocaron en el primer escalón y se detuvieron de nuevo.
No podía hacerlo. Giró y abandonó la escalinata de entrada a la mansión. Aquello era una locura. Agarró sus faldas y echó a andar en la otra dirección.
—Sabía que no lo harías.
Amber se giró. Sus ojos se abrieron como platos cuando le vieron. A mitad de la enorme escalera estaba él. Qué vergüenza, la había visto dudar, la había visto huir como una cobarde.
— Aunque he de reconocer que me ha sorprendido que llegaras hasta aquí —le dijo mientras avanzaba hacia ella, bajando la escalera con tranquilidad, haciéndola esperar a sabiendas de que ella quería salir corriendo.
A cada paso que él daba hacia ella, a cada escalón que bajaba y que la acercaba un poco más a  ella, Amber se sentía más atrapada. Ni siquiera debió venir hasta allí. No, ni siquiera debió vestirse. No, más aún, ni siquiera debió considerar la opción. Ese hombre la asustaba, entre otras cosas.
Le miró antes de que estuviera lo bastante cerca de ella como para no tener una visión completa. Un escalofrío recorrió su cuerpo, ese halo de misterio y poder que lo envolvía siempre llegaba a ella antes que cualquier otra cosa. Era sumamente atractivo, eso no podía negarlo, como tampoco podía negar que le provocaba inquietud estar a su lado.
—Vamos, ven conmigo —le dijo extendiendo su mano y esperando la de ella.
Amber no dudó ni un segundo en poner su mano enguantada sobre la de él. Solo cuando la mano masculina apretó con fuerza la suya se dio cuenta de lo que había hecho.
Su cuerpo enteró tembló por el contacto y no podía atribuirlo todo al miedo que sentía. Ese hombre desprendía poder por cada poro de su piel. La pasada noche cuando se lo presentaron  casi no pudo despegar los ojos de él. Se sentía atraída por él y no solo en el plano físico. Una extraña química había surgido entre ellos, creando una conexión extraña. Durante la recepción de Lady Stanford  se había sentido vigilada en todo momento y cada vez que giraba sus ojos allí estaba él, mirándola, como un lobo que vigila su presa.
Mientras avanzaban por aquella escalera, seguía pensando que no debería haber llegado hasta allí. Se arrepintió cuando aceptó su invitación a esa fiesta, pero como ahora con su mano, había actuado tan rápido que no había tenido tiempo a pensar, como si alguien hubiera puesto las palabras en su boca y su mano en la de él. Junto a ese hombre, todo parecía suceder sin poder evitarlo.
—Has venido por tu voluntad, ¿no es así, Amber? —le preguntó antes de cruzar el umbral de la mansión.
Amber se extrañó por la pregunta, acaso había leído su mente y fue partícipe de sus dudas o estaba asegurándose de que entraba por voluntad propia. Ninguna de las dos opciones presagiaba nada bueno.
—¿Amber? No has contestado a mi pregunta.
—Esto… supongo que sí…— contestó Amber más inquieta por cada segundo que pasaba.
—Eso no es una respuesta aceptable, Amber.  Supongo que sí… ¿Qué, Amber?—le dijo soltándole la mano.
En aquel momento Amber quiso salir corriendo de allí. Nunca había escuchado su nombre tantas veces en una frase y pronunciado por él adquiría un extraño tono. No obstante la delicadeza con que él tomó su barbilla y le hizo elevar la mirada hacia él…  
—He… venido por mi voluntad— respondió Amber recalcando cada palabra con la esperanza de que aquella fuese la respuesta que él quería escuchar. Por extraño que pareciese sentía la necesidad de complacerle.
—Así pues, entra en mi humilde morada— la invitó a entrar con una suave presión de su mano sobre la espalda de Amber.

7 Comentários:

Karen dijo...

Muy bueno, de verdad. Me gusta como vas manejando el misterio... No creo que sea necesario escribir mucho para enganchar al lector. Con unas pocas líneas bien llevadas me parece suficiente para lograrlo. Desde mi punto de vista, lo has conseguido.

Bárbara dijo...

Guau, te quedó bastante bien y aunque haya sido poco, fue bastante intenso la verdad, no te preocupes si queda un poco corto un besito!!

MARIARE dijo...

Pero dios mioooo!!! Quién es él....? Cómo es...?
Has conseguido crear un montón de incognitas desde el principio hasta el final del capítulo.
Muy bueno y con muchas oportunidades. Lo cono ció el día anterior y ya se siente extrañmente atraida...? Hasta yo lo estoy. Muy bueno...

Aurora Salas dijo...

Engancha con tanto misterio de por medio, me gusta esta historia... ahhhhh, esto es super complicado!!!
Pero antes de nada, decirte que te ha quedado genial, intrigante a más y encantadora y sútil a la vez.
Crea muchas posibilidades al haber tantas incógnitas.
Un besaso.

Raquel Campos dijo...

Que interesante. Me ha gustado mucho el misterio que envuelve todo y que deja paso para muchas futuras intrigas!!
Felicidades!!

Dolores dijo...

Gracias chicas por los comentarios. Me gustó el misterio de la entrada a la casa y la petición de él. ¡OOOOOHHHHH! No le he puesto nombre, hasta eso ha resultado ser misterioso.

Mimi Romanz dijo...

Demasiado interesante, Dolores. Y el misterio que has generado... impresionante.

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